SomosOcéano secunda la huelga feminista 8 de marzo

No soy partidaria de exponer mis ideas personales en la cuenta de SomosOcéano pero considero que hay situaciones en las que hay que tomar partido y este es el caso de la huelga feminista prevista para este próximo 8 de marzo.

 

He escrito esta entrada porque quiero mostraros mi opinión contándoos alguna situación personal que he vivido y que me hicieron pensar mucho en su momento. Como no quiero que ninguna mujer viva las mismas situaciones, SomosOcéano estará de huelga el 8 de marzo para reivindicar nuestros derechos. 

Imagen de María Luque.
Imagen de María Luque.

 

 

 

Fui la campeona del mundo de hacer entrevistas de trabajo, durante una época de mi vida no había semana que no tuviese una! Así que era capaz de recitar sin pestañear respuestas a la tan difícil pregunta “¿Cuánto quieres cobrar?” y yo muy digna contestaba “Lo que esté estipulado para mi puesto y responsabilidades”… buaah, ¡las bordaba!

 

Y en estas entrevistas de trabajo siempre se repetía la parte más o menos “social” de la conversación en donde la persona de RRHH, con un aire despreocupado, me preguntaba por si tenía pareja, hijos, con quién vivía… Me gustaría haber hecho un agujerito para asomarme y comprobar si los candidatos masculinos a estos puestos se le hacían esta clase de preguntas: apostaría una mariscada a que no.

Imagen de Anndrea Mdr.
Imagen de Anndrea Mdr.

 

 

 

 

 

El tema del sueldo es muy peliagudo, porque yo no sé vosotros pero nunca se me ha ocurrido preguntarle a mi compañero de trabajo cuánto cobraba. He dado por supuesto que la retribución era la misma, ¡pero quién sabe! Sí que recuerdo una oferta de trabajo en firme que me parecía bastante mal pagada para las responsabilidades que conllevaba y pedí que me subiesen 100€ al mes, pues bien, me lo aceptaron. Así que me surge la pregunta ¿y si hubiese pedido 200€, me los hubiesen dado?

 

Muchas veces, sobre todo en profesiones liberales, el sueldo también va de la mano de una negociación así que no descartemos que a personas diferentes-negociaciones diferentes, y si tienes mucho que perder, es decir,  tienes cargas familiares, si casi das las gracias por tener trabajo, ¿cómo vas a hacer una buena negociación de tu sueldo y condiciones?

Imagen de Esther Gili.
Imagen de Esther Gili.

 

 

Sufrí acoso en el trabajo y desgraciadamente no conté con el apoyo del resto del equipo de trabajo. Todo el mundo se daba cuenta de la situación que yo estaba viviendo pero nadie decía nada, como si no fuese con ellos.

 

Ahora, con unos años más, me doy cuenta de que tenía que haber puesto a cierta persona en su sitio, pero el miedo y la ingenuidad (era uno de mis primeros trabajos) hicieron que simplemente decidiese no renovar mi contrato cuando llegó el momento, poniendo una excusa y si te he visto no me acuerdo.

 

Tiempo después cuando comenté el tema con un excompañero y le dije cómo me había sentido en esa época me dijo “esa temporada te tocó a ti sufrirlo”. Tenemos que luchar contra ese silencio cómplice y si vemos alguna injusticia mojarnos y ayudar a la víctima.

Imagen de Mercedes Camacho.
Imagen de Mercedes Camacho.

 

 

 

Si sois mujeres esta situación os sonará: que un amigo te acompañe hasta el portal por la noche, que te pidan que hagas una perdida cuando llegues a tu casa para saber que has llegado bien o que mires de reojo al hombre que sube contigo en un ascensor.

 

Nunca he sufrido ningún tipo de agresión física pero sólo de pensarlo se me ponen los pelos de punta. ¿Por qué tenemos que movernos con tantas precauciones?, ¿por qué tenemos que ponernos alerta si vamos por una calle oscura?

 

La violencia contra las mujeres por el mero hecho de serlo existe y en muchos casos se acusa a la víctima por llevar un par de copas de más, por coquetear, por caminar en zonas poco vigiladas…

 

Basta ya. Hago huelga entre otras cosas porque quiero moverme libremente y sin miedo.

Imagen de Moscas de Compañía.
Imagen de Moscas de Compañía.

 

 

 

 

Y finalmente protesto por todas esas horas que las mujeres trabajan en doble jornada sin ser conscientes. He descubierto a mis compañeras de trabajo pensando en si hay comida para la cena de la familia, o de si su hija llevó los deberes al cole o se los dejó en casa mientras redactaban una noticia o hacían cuadrar la caja registradora.

 

Tan solo el 12% de las mujeres comparte las responsabilidades de la atención de la casa con su pareja. El otro día escuché una frase que es la clave de este asunto, “la mujer ha entrado en el mercado laboral pero el hombre no ha entrado en casa”. Sobre este asunto me llamó muchísimo la atención de la táctica que adoptó esta mujer (ver aquí) que nos hacen reflexionar sobre la implicación real de nuestras parejas en casa.

Quizá es un poco tonto esto de hacer una huelga ya que soy autónoma y la empresa es mía, pero quiero que mi marca respire justicia. Durante el 8 de marzo no consumiré, no cuidaré (tampoco tengo nadie a quien cuidar, también os digo jajaja) y no trabajaré.

Y si tú que me estás leyendo crees que nunca has sufrido desigualdad por ser mujer apoya igualmente la huelga porque las injusticias entre hombres y mujeres son reales, la brecha salarial es fruto de la desigualdad de oportunidades y aunque las mujeres somos el 51% de la población se nos ningunea. 

 

 Ana

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